> Revista EcoHabitar > Archivo > Permacultura

Permanencia en la cultura tanto social como agrícola
Segunda parte

Escrito por Emilia Hazelip, experta en agricultura natural y escritora.


La Permacultura es un concepto que implica la práctica de poder pensar de una manera global, es decir, llegar a integrar datos e información de una manera que simultáneamente todo eso pueda ser considerado al mismo tiempo..., en nuestra cultura occidental nuestras mentes han sido moldeadas, educadas para pensar únicamente de una manera lineal, esta manera de concebir la realidad no es solamente reduccionista, también es ajena al funcionamiento de la vida en nuestro planeta.
Diseñar, planificar, organizar un sitio ecológicamente implica tener en cuenta que lo que se hace es para que dure, establecer un sistema de “largo plazo” en vez de montarse un plan para beneficio inmediato es totalmente contrario a la lógica económica del “Sistema Económico Dominante” (SED) en el que estamos metidos… Como ya os podéis ir dando cuenta, para poder aplicar la permacultura primero tenemos que aceptar que hay que cambiar hasta la manera habitual de utilizar nuestra mente.
La filosofía que sostiene la Permacultura, es la de trabajar con, en vez de en contra de la Naturaleza; la de observar detenidamente antes de hacer algo, en vez de realizar labores no pensadas y prolongadas; la de considerar a los sistemas en todas sus funciones, en vez de hacerlos producir para un solo rendimiento y la de permitir a los sistemas manifestar sus evoluciones naturales.
La Permacultura se basa en una ética tripartita fundamental y es un requisito cumplirla para justificar tal nombre, esta ética promulga:

  1. Cuidar la Tierra: atender a las necesidades de todos los sistemas de vida para que puedan seguir viviendo y reproduciéndose, esto incluye todo lo vivo como los animales, las plantas, la tierra, el agua y el aire.
  2. Cuidar a la gente: atender a las necesidades de la gente, que les permita acceder a los recursos necesarios para su existencia: promoviendo la independencia personal y la responsabilidad comunal.
  3. Regalar el excedente: compartir todo aquello que exceda nuestras necesidades reales (trabajo, dinero, información), de esta manera podemos dedicar los recursos excedentes para cuidar la Tierra y cuidar a la gente.


La Permacultura es un sistema ético, que ofrece alternativas concretas positivas, y se basa en la cooperación y no en la competencia, la base fundamental de los sistemas de vida existente y de la supervivencia de los mismos en el futuro.

Principios de diseño permacultural
Todo está conectado con todo.
Toda función está respaldada por muchos elementos.
Cada elemento debe servir a muchas funciones.
El diseño se compone de 2 elementos: el funcional y el estético, siendo la funcionalidad la preocupación prioritaria.
Un diseño es funcional si:

  1. Es sostenible: cubre sus propias necesidades.
  2. Ofrece una buena producción: para que esto ocurra los elementos no deben tener productos inútiles para algún otro elemento y tener sus necesidades cubiertas a través de los demás elementos del sistema.


La diversidad está relacionada con la estabilidad. Sin embargo, no se trata de colocar la mayor cantidad de elementos posibles en un sistema, sino de establecer conexiones útiles entre estos elementos. La estabilidad no proviene del número de elementos diversos que se incluye en el diseño, sino del número de conexiones beneficiosas que se establezcan entre ellos.
Se debe colocar cada elemento (planta, animal, estructura, etc.) de tal forma que sirva a dos funciones o más.
Las gallinas nos ofrecen un buen ejemplo para comunicar todo lo indicado:
¿Qué sabemos de las gallinas? la respuesta rápida seria: dan huevos y carne… la respuesta permacultural hará un análisis de todos los componentes de cada elemento y tendrá en cuenta los productos que se pueden obtener, las necesidades (del animal para que pueda llevar una vida digna) y las características (particulares de la raza específica del animal en cautividad), estas consideraciones se pueden poner en una lista en tanto que «outputs» e «inputs».


Los “outputs”: son el rendimiento, la producción, esto son recursos si se saben utilizar bien pero se pueden convertir en una contaminación si no están aprovechados de una manera constructiva en el conjunto del sistema.
Los “inputs”, son las necesidades, lo que ese elemento pide para funcionar y que si no lo obtiene a través de otro componente del sistema entonces es de fuera que va a tener que venir, consumiendo energía y dando un trabajo suplementario, en resumen:
Una contaminación es un “output”, es un producto en cualquier sistema que no esté utilizado de una manera constructiva por otro elemento de ese mismo sistema y tener que trabajar más, es el resultado directo de una necesidad que no esté proveída por otro componente dentro del sistema...; tanto la contaminación como el trabajo suplementario son resultados de planificación insuficiente y prueba de que el sistema no es natural, para que esto no ocurra vamos a conectar el elemento “gallina” a otros componentes dentro del sistema.
Así que vamos a escribir una lista de las necesidades de la gallina (los “inputs”):
Que son: comida, calor, cobijo, agua, aire, gravilla, calcio, «baños de tierra», protección, otras gallinas y condiciones generales de vida que no les den estres.
Y de lo que producen (los “outputs”):
Los productos principales: los huevos, carne, plumas, polvo de las plumas, abono, calor, gas, ruido.
Y los numerosos productos derivados que se pueden hacer, como de los huevos: el albumen; de las plumas: plumeros, aislamientos, camadas, cordajes y abonos especiales; el calor y los gases se pueden utilizar en el invernadero; el abono combinado con otros materiales precipita un compostage de calor intenso y si se hace fermentar anaerobicamente produce el gas natural de metano que puede ser utilizado directamente en la finca…la lista de productos derivados está solamente limitada por la ausencia de suficiente información.
En esta lista de “outputs” también se van a indicar sus características de comportamiento, las gallinas: andan, vuelan, se perchan, escarban, se limpian, se acoplan, empollan, protegen los pollitos, constituyen rebaños de 20/30 animales, y forrajean.
También se recomienda establecer las particularidades de la raza ya que esto puede ser determinante para optimizar el suceso del sistema, por ejemplo se sabe que aves de plumas blancas soportan mejor situaciones climáticas de calor extremo, mientras que las que tienen un plumaje muy denso y oscuro soportan fríos muy fuertes...
Una vez terminada la lista de información de los componentes hay que establecer las conexiones entre los diferentes elementos, preguntándonos:
¿Qué utilidad pueden tener los productos de este componente para las necesidades de otros?
¿Qué necesidades de este componente pueden ser saciados por otros componentes?
¿Dónde puede este componente ser incompatible con otro? ¿Donde puede ser beneficioso en otra parte del sistema?
Las respuestas darán un esquema para el emplazamiento relativo del elemento.
En el próximo número veremos como se integra el gallinero en el conjunto de las necesidades de la finc
a.

© Emilia Hazelip y EcoHabitar.

Ir a temas