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Permacultura:
permanencia en la cultura
Sin
una sociedad justa no puede haber una economía estable
Escrito
por Emilia Hazelip, experta en agricultura natural y escritora.
La permacultura
fué concebida (por un estudiante tasmaniano, David Holmgren en
los años 70) para servir como herramienta ecológica de ayuda
a los miembros de culturas con economías parasitarias, entrópicas
como la nuestra, y poder establecer otra manera de funcionar económicamente
sin tener que explotar a otros seres humanos, ni al Planeta.
Se nos tiene inculcado que tratar de ganarse la vida de cualquier
otra manera que la que el Sistema impone, es una necedad propia de soñadores
irrealistas y que hasta sólo pensarlo es una pérdida
de tiempo.
El sistema económico dominante tiene para sí toda una organización
mundial de gente (y lobies multinacinales) que sin ningun escrúpulo
aplastan toda oposición a lo que ellos establecen como la única
realidad posible.
Hasta muy recientemente poca gente se daba cuenta de la imposibilidad
de mantener a largo plazo dinámicas de explotación consideradas
normales en la realidad de los negocios y de los gobiernos, hoy ya no
hace falta tener que convencer de que el Sistema Económico Dominante
(SED) no tiene futuro, pero lo que todavía no se tiene claro es:
cómo salir de esta catástrofe, cómo minimizar nuestra
participación en una economía tan destructiva en la que
estamos metidos, cómo simultaneamente permitirnos vivir
y no colaborar con tanta injusticia.
Esto era lo que a David Holmgren preocupaba y lo que a muchos de nosotros
también nos preocupa, el ser humano básicamente, su naturaleza
profunda es de interacción social y para que se sienta bien necesita
justicia, y a pesar de que en las sociedades guerreras se ha manipulado
la psique para que los valores guerreros de matar, de enriquecerse
con los botines del pillaje, estén inculcados, aparte de los que
directamente se están aprovechando de esos beneficios,
el resto de la sociedad está buscando una ética coherente
con nuestra naturaleza profunda, no hay que olvidar que nuestra especie
es vieja, de varios millones de años y que durante este largo periodo
de tiempo, lo que nos caracterizaba era un comportamiento de entreayuda,
de generosidad hacia el grupo..., la prehistoria del paleolítico
contrariamente a lo que nos quieren hacer creer fué una larguísima
época de paz para nuestra especie: arqueológicamente esto
se sabe, pero la ocultación de nuestro pasado es sistemática
para que nos tengamos que identificar con la version oficial de pertenecer
a una especie con genes programados para la agresividad, la guerra, el
vicio y la maldad..., en realidad este comportamiento patológico
no es otra cosa que una especie de barniz comportamental manifestando
el conflicto profundo de no poder funcionar con la creatividad y libertad
a que el ser humano se había acostumbrado a tener desde la noche
de los tiempos, desde antes de que pudiéramos ponernos de pie y
poder hablar.
Las buenas noticias son, que a parte de los que se volvieron patológicos
y por medios de expansionismo criminal impusieron sobre los otros pueblos
su manera de funcionar, por ejemplo los Griegos sobre indígenas
en tierras mediterráneas que lo único que nos queda de su
memoria son tumbas en las que con la persona se enterraban, no armas,
sino herramientas de trabajo y ruinas de poblaciones sin ninguna fortificación
y aunque hoy en día la matanza de indígenas con culturas
pacíficas está casi acabada, todavía somos contemporáneos
de los Bosquimanos, los indígenas del África Austral que
ocupaban hasta hace 200 años un territorio tan grande como de Gibraltar
hasta Siberia, de esta cultura solo quedan hoy unos pocos sobrevivientes
en Botswana y en Namibia, viviendo prisioneros en campos de sedentarización
forzada (otro nombre para los campos de concentración genocidales
en existencia hoy en día).
Los Bosquimanos nunca inventaron la guerra y supieron compartir, no por
miles sino millones de años, la misma geografía con una
gran diversidad de grupos jugando el mismo juego de respeto
hacia el territorio y hacia los vecinos, desarrollando dinámicas
sociales para impedir que la agresividad de algunos pudiera romper los
equilibrios sociales establecidos y aunque esta Cultura no ha sido la
única, los Bosquimanos son quizás hoy los últimos
sobrevivientes de una de las culturas del Paraiso Terrenal
que hasta la llegada reciente (unos 10.000 años) de las culturas
guerreras, el Paraiso Terrenal ocupaba la totalidad del Planeta... y el
pecado original no fue cometido por toda la humanidad, contrariamente
a lo que nos quieren hacer creer, sino solamente por esa cultura patriarcal
que inventó la guerra, el fraticidio y la destrucción de
la Naturaleza en búsqueda de los recursos naturales... y no es
porque hoy esta lógica y dinámica haya colonizado el planeta
casi en su totalidad que quiera decir que el ser humano no fuera o sea
capaz de otra cosa, o que nosotros no podamos romper la hypnosis cultural,
y liberarnos de una creencia que denigra nuestros orígenes pacíficos
y éticos.
Ser libres
No nos hace falta pedir permiso para ser libres pero si nos hace falta
un método, un sistema para saber funcionar en una nueva economía
que nos permita integrarnos simbióticamente a la vida planetaria
en su totalidad, la permacultura no es solamente otra manera de cultivar
su huerto sino toda una organizacion del sitio en el que uno se encuentra
para cambiar profunda y pacíficamente lo que ahí pasa, la
permacultura desborda los límites de la propiedad privada, se inmiscuye
de lo que ocurre en su pueblo, municipio, etc.
Como Tchernobyl nos lo ha demostrado, de nada sirve que uno tenga un huerto
biológico en donde sea, si te van a llegar nubes radioactivas que
te lo contaminan todo, la ilusión que se empezó en los años
60, de que uno podía retirarse a algún sitio
y así poder hacer su vida lejos de la mierda, hoy en
día creer esto es no querer hacer frente a lo que pasa y la solución
sólo se establecerá si colectivamente se aplican medidas
que impidan la continuación de lo que hoy se hace; con las semillas
transgénicas tenemos otro ejemplo de la urgencia que hay de parar
esta economía al nivel político, oficial: para las nubes,
el viento y los insectos no hay barrera posible y no hacer oposición
a estas imposiciones porque nos fuimos todos al campo es no haber realizado
la responsabilidad que tenemos de hacer frente donde esté el frente,
para no colaborar con el Sistema Ecónomico Dominante (SED).
En esta sección de iré desarrollando la estrategia planificadora
de la Permacultura de una manera práctica, pero esta vez, para
empezar, he querido insistir sobre la base en la cual la permacultura
se sitúa, poner muy claro que este método, esta herramienta
de planificación ecológica es una afirmación.
© Emili Hazelip y EcoHabitar. 2004
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