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Can Martí: Ibiza a otro ritmo
Los Brantschen visitaron por primera vez Ibiza, allá por el año 1975, en un viaje de placer. Es a partir de los 90 cuando regresan buscando por diversos lugares (Sur de Francia, Toscana, Mallorca), un espacio donde poder huir del clima desapacible, de las frías nieblas de Ginebra, del ritmo de Suiza, su país de origen y donde comprar una pequeña casa de vacaciones.

Texto Marcos Tur


Más información
Can Martí agroturoismo
Familia Isabelle y Peter Brantschen
07810 San Juan- Ibiza
tel 971 333 500
Fax: 971 333 112
brantscchen@wanadoo.es

Aquel primer proyecto fue mutando paralelamente a su proceso de desarrollo personal, a medida que crecía su conciencia por la salud y consecuentemente por la del medio que les rodeaba, fue forjándose poco a poco lo que hoy es su residencia permanente y medio de vida.
Cautivados por el ambiente cosmopolita y tolerante de la isla fue en el año 1993 cuando por fin encuentran una finca con las características idóneas para establecerse y desarrollar sus inquietudes, su visión del mundo: Ca’n Martí. Allí han logrado unos niveles de coherencia con sus principios tanto en el ámbito medioambiental como en el desarrollo sostenible realmente inspiradores.

Peter se ocupa de la organización de las labores agrícolas y es habitual verle rodeado de papeles en su pequeño despacho desde el que controla la administración de las diversas actividades. Activista inagotable no cesa de movilizar personas y recursos por causas verdes, actividad reconocida con el premio ” Sabina” , galardón otorgado por la principal asociación ecologista de las Pitiusas. Isabelle ilumina las labores de intendencia en el agroturismo, y doy fe de que su cocina además de biológica es…exquisita. También la encontramos al frente del mercado semanal. A Tom, adolescente de 13 años, acompañado de Paco, su hermano de 11, excelentes deportistas, ibicencos de sangre europea como tantos otros jóvenes de la isla, se les ve a menudo jugando con la burra Titane, su hijo Zidi y el último miembro de la familia, Ringo, perrito lanudo y travieso.

La finca está situada en el Norte de la isla que es la zona alta y menos castigada por la industria turística, a escasos 500 metros del pueblo de Sant Joan, está escondida en un valle que le proporciona total aislamiento e incluso un microclima favorable. Con una superficie de 10,5 Ha., la finca cuenta con un buen número de bancales antiguos aptos para el cultivo y de una zona forestal rica en producción de recursos.
Su primera preocupación fue la restauración de la vieja casa. No hay más que ver el resultado para darse cuenta del excelente y cuidadoso trabajo realizado en estos últimos 10 años. Para la restauración se han respetado de forma inmejorable las características, materiales y formas propios de la arquitectura popular. Las ampliaciones y reformas se han realizado teniendo en cuenta los criterios de la bioconstrucción integrándose perfectamente a la vieja casa. La energía eléctrica se solventó en primer lugar con paneles fotovoltaicos suficientes para lograr autonomía. Hoy son la primera instalación que se ha conectado a la red, no sin un gran esfuerzo por salvar desconocimiento de técnicos y desinterés de la administración.

Para el desarrollo de la finca se acudió a profesionales del diseño en Permacultura. Fueron Ruth Bond y Rory Corcoran quienes pasaron 10 días en la finca observando e inspirándose para presentar un diseño en el que se incluían todos los elementos para lograr un sistema productivo y sostenible. Huertas, Jardín Mandala, Sistema de depuración y reutilización de aguas residuales, cereales, incluyendo una zona de plantas subtropicales. De modo natural, el sistema se fue aclimatando y adaptando al lugar y a las necesidades en un proceso de depuración en el que algunos elementos desaparecieron y brotaron otros más necesarios o que simplemente prosperaron y establecieron mejor sus conexiones. Hoy en día, la finca produce los frutos necesarios para el autoconsumo, el de los clientes del agroturismo y el de la pequeña tienda que abre todos los viernes en uno de los corrales reformados.
Se siega el cereal para alimentar a los animales y se muele el necesario para cocer el pan en el horno de leña. La huerta proporciona abundante y gran variedad de verdura de temporada, un bosque comestible de algarrobos, almendros, albaricoques, naranjos y demás frutales les proveen de vitaminas frescas durante todo el año. El bosque lo van limpiando poco a poco produciendo puntales para los frutales, leña para el hogar y biomasa para generar compost con el sistema perfeccionado por Jean Pain.

Para la apertura del agroturismo también encontró con complicaciones propias del pionero en cuanto a permisos de apertura y certificaciones. Es el primer agroturismo que ha nacido como tal en la isla, en el que se ha concebido la actividad turística como complemento a la agropecuaria. Can Martí se publicita como ecoturismo y suele atraer a clientes con esa orientación ecologica. De vez en cuando, la familia Brantschen, se encuentra con gente que distorsiona esa intención, pero la mayoría de las ocasiones, se sienten gratificados al percibir que han logrado encender una chispa en la conciencia de sus huéspedes y que su modo de vivir puede ser modelo de futuro para otros.


Agroturismo
Can Martí dispone de cinco apartamentos, distinguidos con el nombre de árboles característicos del lugar. Algunos forman parte de la casa principal aunque con entrada propia y total independencia y otros están perfectamente integrados en el paisaje aprovechando los desniveles de los bancales y utilizando antiguos corrales reformados. Un laberinto de senderos empedrados, pérgolas cubiertas de flores y masas verdes dan el frescor y proporcionan intimidad y misterio a los diferentes volúmenes construidos. Los interiores son de ensueño; en ellos se puede apreciar la austeridad “zen” de la arquitectura popular ibicenca mezclada con el confort centroeuropeo y pinceladas de decoración oriental. Entre los servicios que ofrecen, cabe destacar las bicicletas, el Renault 4, perfecto vehículo para explorar la isla, y el exquisito desayuno biológico preparado por Isabelle. Los precios oscilan entre los 95 y los 155 euros en temporada alta y algo menos en temporada baja. Durante algún mes del invierno, la finca permanece cerrada para recuperar el sosiego y la intimidad familiar alterados durante la temporada.


El viernes mercado

Cada viernes los lugareños podemos ir a visitar Can Martí para comprar los artículos que nos ofrecen en la tiendecita instalada en uno de los anexos, al pié mismo de las huertas que llenan de verdura las estanterías. Allí encontramos pan fresco cocido por ellos en el horno de leña, todas las frutas y verduras producidas en la finca por ellos, además de varios productos de la península con el objeto de conseguir una oferta completa. Los productos frescos se complementan con otros muchos envasados venidos de lejos. Es el único lugar en la isla donde se puede comprar miel de Chiapas, café africano o azúcar mascobado elaborado por las pequeñas cooperativas de la isla de Panay, productos de comercio justo que hacen de la pequeña tienda un lugar con un alto valor añadido.

Más información:
Can Martí agroturoismo
Familia Isabelle y Peter Brantschen
07810 San Juan- Ibiza
tel 971 333 500
Fax: 971 333 112
brantscchen@wanadoo.es

   

© EcoHabitar y Marcos Tur 2005

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