John
Talbot es el responsable del Proyecto de Ecoaldea de Findhorn, desde
sus orígenes en 1982 hasta la actualidad. Ha trabajado como director
del proyecto entre 1982 y 1990 y de nuevo entre 1993 y 1998. John es
un ingeniero especializado en construcción ecológica,
sistemas de energía renovable e infraestructura para comunidades
sostenibles. Es el autor de Simply Build Green, la primera guía
técnica de bioconstrucción publicada en el Reino Unido,
hecha a partir de su propia investigación y experiencia.
La presente entrevista ha sido realizada en la comunidad Findhorn, donde
John Talbot vive desde hace bastantes años.
Ulises: ¿Desde cuándo vives en Findhorn y qué te
trajo a este lugar?
John: Llegué aquí hace 22 años. La razón
principal es que estaba buscando algo para hacer con mi vida que tuviera
más sentido que trabajar como ingeniero en una enorme fábrica
en la que se construían contenedores de petróleo y vagones
de tren. Ese fue mi primer trabajo al salir de la universidad y ya intuía
que la vida debía ser algo más que eso.
U: Tú eres uno de los fundadores del Proyecto de Ecoaldea de
Findhorn. ¿Puedes describirnos brevemente en qué consiste
dicho proyecto?
J: Uno de los mayores retos a los que debe enfrentarse la humanidad
en la actualidad y en los próximos años es el tema de
los asentamientos humanos y su impacto sobre el planeta. Tienen que
ser sostenibles, benignos, respetuosos con la vida, no sólo la
vida humana sino la de todos los seres vivos. Y tienen que ser sostenibles
no sólo desde el punto de vista ecológico, sino a todos
los niveles: social, cultural, económico y espiritual, además
de ecológico. Nuestro objetivo es tratar de demostrar en nuestra
pequeña comunidad cómo esto podría ser posible.
Nosotros comenzamos en 1962 con un parque de caravanas, en esta zona
del norte de Escocia, viviendo de una manera muy alejada de un estilo
de vida sostenible. Nuestra intención actual es recrear este
lugar, haciéndolo realmente sostenible, reemplazando las caravanas
por casas ecológicas y consiguiendo localmente nuestros recursos
de manera que se satisfagan en verdad nuestros valores más profundos.
U: Una de las piezas importantes de este proyecto parece ser el Campo
de los Sueños, un espacio en el que gente que tiene alguna relación
con la comunidad está construyendo casas de propiedad privada.
¿Con qué intención se inició este proyecto
y cómo puede afectar a la comunidad?
J: El Campo de los Sueños fue un paso más en nuestro desarrollo
permanente. La mayoría de las nuevas construcciones se han financiado
privadamente y son propiedad de miembros de la comunidad. Al principio
consideramos la posibilidad de una estructura de propiedad más
colectiva, pero nos dimos cuenta que era imposible con nuestras actuales
circunstancias. Después de varios años de estudio llegamos
a esta conclusión y ahora sentimos que es la única manera
de seguir adelante. La Fundación Findhorn sigue siendo la propietaria
de la mayor parte del terreno de la comunidad. Durante mucho tiempo
no ha sido capaz o no ha estado dispuesta a permitir más construcciones
en su terreno. Por ello cuando tuvimos oportunidad de comprar 6 acres
en un terreno colindante, formamos una empresa independiente y nos lanzamos
a la aventura de comprar el terreno y desarrollar un plan urbanístico
en cooperación con la fundación.
U: He observado que todas las casas del Campo de los Sueños son
similares en cuanto a la técnica de construcción elegida,
casas de madera de distintas formas y colores. ¿Qué razones
hay para ello?
J: Dada nuestra situación, sentimos que la construcción
de casas de madera es el mejor método. Disponemos de abundante
madera que extraemos de nuestro propio bosque, que se gestiona sosteniblemente,
la construcción con “muros respirables” (breathing
wall, ver recuadro) proporciona un nivel de aislamiento muy alto, lo
cual es especialmente interesante para un clima tan frío como
éste. Toda la casa se construye con madera, la estructura principal
se hace con vigas de madera, los tableros y paneles con fibra de madera
reciclada sin aditivos ni pegamentos tóxicos y la cubierta también
procede de recursos locales. El material de aislamiento es papel reciclado.
Y todo el sistema “respira” y funciona perfectamente. Lo
estamos utilizando desde hace más de 13 años sin problemas
de ningún tipo.
U:Supongo
que lleváis la bioconstrucción a todos los detalles. ¿Podrías
decirnos qué aspectos ecológicos están recogidos
en vuestras construcciones?
J: Hay muchas ideas que hemos puesto en marcha en estos años,
pero la principal es mimetizar las condiciones naturales, utilizando
materiales que sabemos que son sanos, que se producen sosteniblemente
y que en la medida de lo posible se pueden conseguir localmente. Diseñamos
los edificios para utilizar la mayor cantidad de energía solar
posible y para ser tan energéticamente eficientes como podamos
costear. También nos preocupamos de hacer un uso cuidadoso del
agua, aprovechar al máximo la iluminación natural y cuando
se requiere iluminación artificial utilizamos bombillas de bajo
consumo. Animamos también al uso de materiales reciclados y a
experimentar con nuevas técnicas de construcción ecológica
como la casa de balas de paja que está actualmente en construcción.
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U:
Uno de los mayores problemas para todo diseñador es qué
hacer con las aguas residuales.
Vosotros
habéis resuelto el problema con la puesta en marcha de la “living
machine”, una planta de depuración natural. ¿Podrías
explicarnos brevemente en qué consiste esta “máquina”
y qué resultados está dando?
J: La “living machine” no es evidentemente una máquina,
sino una imitación sencilla de los procesos naturales que se
dan en los humedales. Los humedales son los sistemas de depuración
del agua que se halla en la Naturaleza. Nosotros hemos analizado estos
procesos, representados por diferentes plantas y microorganismos y los
hemos concentrado en un invernadero. Técnicamente este tipo de
sistema lo llamamos un “humedal intensificado”. Todo lo
que hacemos es añadir aire y calor (la mayoría procede
del propio invernadero) y ayudar a acelerar el proceso y reducir la
cantidad de terreno necesaria. Y por supuesto alimentamos las plantas
y los bichitos con nuestros desechos. Todo este proceso se podría
llevar a cabo sin recurrir a un invernadero, contando con una cantidad
de terreno mayor. Pero teníamos limitaciones serias de espacio
y optamos por un sistema más caro. Lo cierto es que funciona
muy bien y esto ha hecho que otras comunidades y ayuntamientos de toda
Europa se estén interesando por este sistema. Aunque todavía
no estamos en ello, nuestra intención es reutilizar el agua depurada
en nuestros jardines y zonas verdes y recuperar así todos los
nutrientes.
U: Estás viviendo en una comunidad que se define a sí
misma como espiritual. ¿Ha influido la espiritualidad de alguna
manera en vuestra planificación y construcción?
J: Sí. Pensamos que es importante crear espacios en el entorno
construido que reflejen una mayor perspectiva espiritual y aspiramos
a ello. Esto se convierte, en la práctica, en edificios para
la meditación como los santuarios, pero también en espacios
de belleza y de paz, a los que podemos acudir para sentir el calor de
la Naturaleza sin salir de nuestra comunidad. Todo ello implica disponer
tanto de grandes áreas no construidas en las que dejar que la
Naturaleza se exprese con el mínimo apoyo por nuestra parte,
como de zonas verdes y ajardinadas que mantenemos de una manera más
vigorosa. Este tipo de espacios son fundamentales para mantenernos en
contacto con la vida que nos sostiene y de la que sólo somos
una parte.
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U:
La construcción ecológica es una paso necesario para reducir
nuestro impacto sobre el planeta, ¿pero qué decir de la
construcción sencilla y económica? Me parece que la gente
con bajos ingresos no puede costearse una casa normal, sea o no sea
ecológica. ¿Qué se puede hacer para ayudar a esta
gente?
J: Uno de los principios que viene funcionando en Findhorn durante años
es la idea de la propia responsabilidad y manifestación de las
necesidades que deseamos cubrir. Sabemos de muchas personas que creían
que nunca podrían tener una casa, pero todas la han conseguido.
Cada uno de nosotros es único y diferente y hasta cierto punto
imprevisible. No estamos hechos para un tipo de desarrollo vertical,
en el que las respuestas a todos los problemas las elaboran unas pocas
personas y luego se las imponen a los demás. Para mi la respuesta
al problema que planteas se halla en crear un marco de trabajo que permita
un crecimiento orgánico y ofrezca consejo y ánimo a todas
aquellas personas que quieren manifestar su sueño de casa ecológica,
tanto si se trata de una vivienda de bajo costo y autoconstruida como
de una versión más cara y construida por una empresa.
Cada uno de nosotros debe aceptar la responsabilidad de lo que quiere
manifestar, de cómo quiere vivir y encontrar la manera en que
esto puede suceder, es decir de cómo el universo nos puede ayudar
a manifestar nuestras necesidades.
U: Finalmente, ¿cuáles son tus proyectos actuales? ¿En
qué andas ahora envuelto?
J: Actualmente estoy trabajando básicamente en dos proyectos.
El primero es la construcción de 14 casas adosadas, de uno o
dos dormitorios, en el Campo de los Sueños. Comenzaremos la construcción
en junio y esperamos que su tamaño y coste esté al alcance
de muchas de las personas que viven actualmente en caravanas. El segundo
proyecto es la construcción de un aereogenerador mayor que el
actual, que satisfaga la mayoría de nuestras necesidades energéticas
a partir de fuentes limpias y renovables. El aereogenerador actual lleva
funcionando más de 13 años con gran éxito. Con
sus 75 kW nos ha proporcionado el 20% de la electricidad y el 8% del
gasto total de energía. Nos gustaría aumentar la turbina
hasta alcanzar los 850 kW, lo que produciría 16 veces más
que en la actualidad y satisfaría un mayor porcentaje de nuestras
necesidades energéticas. En teoría tendría la capacidad
para proporcionar toda la energía que pudiéramos necesitar
si contáramos con buen sistema de almacenamiento que nos permitiera
disponer de energía cuando el viento no está soplando.
Creemos que esto será posible dentro de unos 5-7 años.
Entre tanto esperamos que el nuevo molino de viento este listo para
principios del 2003.