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| Ficha
técnica |
FUso:
Vivienda unifamiliar + Taller de carpintería.
Arquitecta: Petra Jebens-Zirkel.
Tiempo realización: 2 años.
Coste presupuestado: 102.172 euros.
Coste final: 150.253 euros = 333,90 euros/m2 (55.556 ptas./m2).
Ubicación: Guaso (Huesca), zona prepirenaica.
Clima: Inviernos duros con heladas. En Primavera, heladas
tardías. Veranos cálidos y secos. Precipitaciones
concentradas en otoño y primavera.
Agua: Sin problemas, dispone de agua de acequia proveniente
del Río Ara.
Comienzo de Obra: Noviembre de 1997.
Superficie Finca: 1.500 m2 aprox.
Superficie Planta: 450 m2 .
Superficie Invernadero: 30 m2.
Sistemas calefacción: Invernadero, estufa de leña,
cocina de leña y hogar central.
Ahorro por energía solar: 1.202 euros anuales.
Estructura vertical: Muros de carga.
Mampostería: Piedra natural de río de la zona
(parte exterior) + Termoarcilla 24+20 (parte interior).
Mortero rejuntado fachada: Cal hidráulica + Arenas
rojizas.
Pavimento contorno: Losa caliza de la zona.
Pavimento taller: Planchas de corcho (aislante), mortero de
cal y gres aragonés.
Pavimento vivienda: Baldosas de barro y tarima de pino, ambos
tratados por los propietarios con aceites naturales.
Maderas: Abeto, pino y roble.
Aislamiento adicional: En muros norte y oeste: planchas corcho
natural.
Pinturas: Temple al agua.
Colector solar: 2 m2 (2ª mano). |
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En
la comarca oscense de Sobrarbe, a las puertas del Parque Nacional
de Ordesa y Monte Perdido, se encuentra la pequeña población
de Guaso, a escasos kilómetros al oeste de Aínsa.
En este magnífico marco pirenaico, Juan y Emilia han decidido
reconstruir y rehabitar un antiguo molino en ruinas que llevaba
abandonado casi 40 años. Tanto era así, que los
propios vecinos del lugar lo miraban ya desde hacía tiempo
como un montón de piedras sin posibilidad alguna de reconstrucción.
Pero, como sucede en otros órdenes de la vida, lo que para
algunos no tiene ningún valor, para otros se convierte
en la oportunidad única esperada desde hace tiempo. El
molino se compró en 1994 y se pusieron manos a la obra
en noviembre de 1997. Al principio no tenían una idea muy
elaborada de lo que querían hacer, además era prácticamente
como comenzar de cero debido al estado del edificio. Sin embargo,
día a día fueron surgiendo las ideas y las distintas
posibilidades de encarar una obra de envergadura. Enseguida se
dieron cuenta de que lo que deseaban tenía muchos puntos
en común con la bioconstrucción.
Vivienda y Taller de carpintería
Una de las ideas principales del proyecto ha sido englobar en
un mismo edificio la vivienda familiar y el lugar de trabajo.
Para ello, a las dos plantas originales, se ha añadido
una tercera. Esto ha ofrecido dos ventajas: por un lado, toda
la planta inferior se utiliza como taller de carpintería.
Por otro, la tercera planta, que es la vivienda de la familia,
logra recoger los rayos del Sol que no llegan a las dos plantas
inferiores, puesto que éstas tienen la cara sur oculta
por la roca debido a la inclinación del terreno. De esta
forma, la planta de la vivienda aprovecha la radiación
infrarroja solar en un lugar frío y relativamente húmedo.
Cada una de las plantas tiene una superficie de 150 m2. En la
tercera, se distribuye la superficie entre el habitáculo
para vivienda y un invernadero de 30 m2 orientado al sur y al
este. Se ha realizado así debido a una decisión
estética y práctica en la distribución. Las
caras norte y oeste están aisladas con planchas de corcho
natural junto a los bloques de termoarcilla (de 24+20). El invernadero
adosado a la vivienda logra recoger suficiente radiación
térmica de manera que se mantiene una temperatura cálida
y agradable en el espacio de la vivienda y evita un gasto económico
y energético adicional para calentar. Esto se consigue
con un tejado de cristal laminado de 8 mm. y con un cerramiento
vertical acristalado de 4 mm. de espesor. Además del invernadero,
los sistemas de calefacción de la casa son: para la planta-taller
una estufa de leña que se alimentará con los residuos
(serrín, virutas) del trabajo de carpintería. Para
las otras dos plantas, una cocina económica de leña
y un hogar central. Suponiendo que el gasto energético
necesario para calentar las 3 plantas, incluyendo el agua caliente,
fuera en energía eléctrica, el ahorro energético
estimado debido al aprovechamiento solar es de unos 1.202 euros
anuales.
Uso de la madera
Como corresponde a un dueño que es carpintero, se le da
una importancia preferente a la estructura de madera que viste
la casa. Tampoco es un uso excesivo puesto que se han querido
emplear varios materiales naturales y jugar con la posibilidad
de las combinaciones. Eso sí, el tratamiento dado a la
madera es realmente cuidadoso. Para proteger la madera se ha aplicado
aceite de linaza puro caliente (sin dejarlo hervir, pues pierde
propiedades) mezclado con bórax, dándole dos manos
en viguería y tres manos en ventanas y puertas. Esto es
lo que se ha hecho en esta vivienda, aunque no es recomendable
en un caso general: una protección contra parásitos
solamente está garantizada diluyendo la sal de bórax
en agua. Por otra parte, para eliminar el resto de aceite que
la madera ya no absorbe por saturación debido a la resina
natural que posee, se eliminaron los restos con un simple trapo.
El abeto se encuentra en los pisos y el tejado; el pino en el
invernadero y puertas interiores; el roble en la escalera exterior,
cabeceros de ventanas y puertas exteriores. En la cubierta, además
de estar hecha con rollizos de abeto, se ha empleado rastrel (listón)
de pino, rasillas, tela respirante Tyvek de 2 cm. (tipo Goretex)
y corchigón (mezcla de corcho granulado, arena, cal y cemento
blanco); todo ello rematado con la reutilización de la
teja árabe original de la ruina.
Minicentral hidroeléctrica
Se ha limpiado la abandonada acequia, que antiguamente servía
al molino y que proviene del cercano Río Ara, para utilizar
la fuerza del agua como recurso para crear electricidad a través
de una turbina. Ya que figura como molino, la casa tiene derecho
de utilización de aguas de la acequia. De esta forma, se
va a poder obtener hasta una potencia de 95 Kw. Gracias a que
existen leyes que regulan la posible venta de la energía
obtenida por métodos alternativos (energías hidráulica,
eólica, solar) Juan y Emilia van a aprovechar el sobrante
energético para vendérselo a las eléctricas,
pese a todos los impedimentos que ponen éstas. O, dicho
de otro modo, según los dueños: "no porque
seamos ricos en electricidad vamos a derrochar ésta, sino
que la utilizaremos para venderla y, además, así
contribuiremos a la utilización de energías renovables
por parte de nuestros vecinos".
La casa como filosofía de vida
Para los dueños, el plantearse una casa utilizando los
métodos de la bioconstrucción es parte de una forma
de vivir acorde con el medio ambiente. Para ello sólo hay
que tener abiertos los sentidos, aprender de un buen montón
de experiencias de nuestros antepasados, adaptarlas a las necesidades
actuales y ponerlas a funcionar. Por ejemplo, esa es la razón
por la que han instalado un inodoro seco (para residuos humanos
y vegetales), en la que el residuo orgánico vuelve a entrar
en el ciclo al emplearse en el huerto. O, por ejemplo, la utilización
de las aguas residuales para el riego sin tener que recurrir al
vertido, aunque ésta fuera una opción más
fácil y asequible. Por otro lado, hacer que la casa respire
-como una tercera piel, las otras dos serían la propia
y la ropa- y que no sea una jaula energética, utilizando
materiales que transpiren (como las maderas o la tela respirante
del techo tipo Goretex). También el no tratar las virutas
y serrines de la carpintería como un desperdicio sino como
materia prima para dar calor a través de la calefacción.
Y, por supuesto, aprovechar algo de lo que la naturaleza regala:
utilizar mínimamente la amplia radiación electromagnética
que nos envía el Sol para el colector solar de 2 m2 que
calienta perfectamente el agua. Un conjunto de iniciativas que
hacen de esta casa un lugar realmente acogedor y sano para vivir.
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