La
casa de Bea Briggs, ubicada en la zona central de México, es
un ejemplo de bioconstrucción que combina técnicas vanguardistas
de autosuficiencia energética y principios de permacultura con
lujo y modernidad. Esta residencia, denominada “Huehuetortuga”,
se construyó entre noviembre de 1997 y abril de 1999. Dadas las
características medioambientales de la zona donde las sequías
pueden prolongarse durante más de ocho meses, una de sus principales
virtudes es el sistema de captación y almacenamiento de agua.
Además la casa dispone de autonomía energética,
no depende de la red eléctrica.
La construcción forma parte de la ecoaldea “Huehuecoyotl”,
en el estado mexicano de Morelos, a una hora del D.F.. Esta comunidad
se encuentra en el corredor biológico Chichinautzin en la región
del Cuahnahuac a una altitud de 2.100 metros sobre el nivel del mar.
El ecosistema predominante es bosque templado de pino-encino expuesto
a incendios forestales, erosión y sobre-explotación. Las
condiciones climatológicas se caracterizan por una época
de lluvias de entre cuatro y cinco meses (de junio a octubre) seguida
de una época de sequías de unos siete u ocho meses. Las
lluvias, junto con una cascada estacional localizada a unos 300 metros
de la casa, son las únicas fuentes de abastecimiento de agua.
La casa de dos pisos y una superficie de 400 metros cuadrados tiene
forma de luna creciente y está orientada hacia el sur. Cuenta
con vestíbulo, sala, comedor, cocina, sala de yoga, tres recámaras,
tres baños (dos con excusados de agua) oficina, lavandería,
almacén de baterías solares, bodega, varias terrazas,
jardines, dos cisternas, un pequeño pantano para reciclar aguas,
un baño seco y cochera. La casa fue diseñada como residencia
particular para un solo propietario con espacio máximo para ocho
huéspedes y áreas para hacer yoga, reuniones comunitarias,
eventos sociales y demostraciones alternativas y diseños ecológicos.
El valor estético es prioritario.
En cuanto a los materiales de construcción, se emplea la piedra
procedente del mismo terreno y el adobe para los muros de la casa. Algunos
de ellos, tanto interiores como exteriores están repellados con
cemento recubierto de una mezcla de barro amarillo, arena y sellador.
Los techos y portales tienen vigas de madera tratados contra polilla
y descomposición. El techo es de teja reciclada y los suelos
de loza o madera, tratada con aceite de linaza, al igual que las ventanas,
alféizares, puertas y armarios que son de cedro blanco.
En esta zona de México la precipitación pluvial tiene
un promedio de 1.4 metros por año, pero este agua cae de forma
muy tormentosa y en un periodo corto de tiempo. Para evitar que la lluvia
entrase en la casa o dañase los materiales se emplearon varias
estrategias. En algunas áreas se tuvo que repellar la pared con
cemento y se tuvieron que agregar voladizos para evitar que el agua
se escurriera por los muros. También se colocaron canaletas en
el tejado y canales de desviación de aguas tanto en la superficie
como subterráneas.
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Sistema solar
En el tratado sobre la construcción y el mantenimiento de la
casa escrito por su propietaria, Bea Briggs explica el complejo sistema
solar que permite a este edificio la autosuficiencia energética:
"El sistema solar está conformado por doce módulos
solares fotovoltáicos colocados sobre el techo de la oficina,
el cual tiene una inclinación de 20 grados para adecuarse a la
latitud del lugar. Este sistema tiene una potencia instalada de 900
W a 12 V. La electricidad producida se almacena en un banco de 16 baterías
conectadas entre sí para sumar una capacidad total de 3160 A/h.
El sistema también incluye un regulador de carga que mantiene
el voltaje de banco de baterías a un valor de 14.2 voltios y
desvía el excedente a una resistencia eléctrica calefactora
de 50 A colocada dentro de un termotanque. La electricidad almacenada
en el banco de baterías se utiliza directamente en un refrigerador
SunFrost de alta eficiencia y en un ventilador reversible colocado en
la sala. La mayor parte de la energía almacenada se convierte
en corriente alterna a un voltaje de 120 voltios con un inversor Trace,
con el cual se alimenta el resto de la casa”.
Cuando no hay suficiente Sol se emplea energía hidráulica
transformada mediante un sistema micro-hidráulico que pasa el
agua de la cascada por una turbina hidráulica tipo Pelton, marca
Harris, que puede generar hasta 500 watts de electricidad. Por último
señalar que el sistema solar está respaldado por un generador
de gasolina de 30 A y 120 V de corriente alterna con conexión
a la red eléctrica.
Parte del éxito de este sistema reside en el uso de lámparas
y aparatos de alta eficiencia y bajo consumo, como el refrigerador mencionado
o la lavadora Staber (con un ahorro del 50% de electricidad, según
los fabricantes). Al margen de esto el resto de los aparatos: televisor,
vídeo, computadora, fax, cafetera,...etc. son standar y el cableado
normal.
Sistema de aguas
En esta zona donde la sequía puede durar ocho meses uno de los
mayores retos es la captación y el almacenamiento de agua. En
esta ocasión el líquido elemento se recoge en dos cisternas:
una de ferrocemento con una capacidad de 50 metros cúbicos ubicada
en la parte alta del terreno y otra de 25 metros cúbicos situada
debajo del piso de la oficina, aprovecha un hueco interior ciego. La
cisterna grande se llena con agua de lluvia o con agua que baja por
gravedad desde la cisterna de la comunidad situada a 300 metros y con
400.000 litros de capacidad. La cisterna más pequeña se
llena con agua recolectada del techo de la oficina y de la recámara
principal. Desde allí puede bajar por gravedad hacia la cocina
y lavandería en la planta baja. En caso de sequía prolongada
y con un tratamiento adecuado podría abastecer a la comunidad
como agua de boca.
El ahorro en el uso y el máximo aprovechamiento fue otro de los
principios aplicados. En el interior de la casa hay dos excusados convencionales
con tanques de seis litros y un baño seco ubicado fuera de la
vivienda. Los tres baños cuentan con una llave de agua cerca
del piso para bañarse con cubeta en la época de sequías
y dos de ellos cuentan con regaderas de flujo controlado. “Debido
a que el agua caliente tiene que viajar una gran distancia antes de
llegar a la cocina y los baños, se instalaron bombas de recirculación
de agua para evitar que se desperdicie el agua mientras sale el agua
caliente”.
En cuanto a las aguas residuales todas las producidas en la casa se
pueden reutilizar. Las aguas negras de los excusados de agua van a una
fosa séptica. Allí permanecen bajo condiciones anaeróbicas
por espacio de 40 días antes de pasar a un pequeño humedal
artificial con forma de yin-yan declinal y asimétrico donde se
filtra el agua a través de las raíces de papiros y tezontle
(piedra volcánica) y luego pasa a la cavidad más pequeña
donde con ayuda de lirios acuáticos y otras plantas terminan
la depuración de patógenos. Luego se almacena en un tanque
para reutilizarse.
El tratamiento de aguas grises se basó en diversificar los caudales
creando para cada fuente de agua pequeños tanques de almacenamiento
(cuatro en total procedentes de duchas, lavabos y lavadora) desde donde
el agua se distribuye en el jardín bien con cubetas o conectando
una manguera. El agua del fregadero viaja a través de tubos subterráneos
hacia camas de arrope (mulch beds) que rodean cuatro diferentes tipos
de árboles.
El principio básico del sistema de aguas grises es que si se
emplean en un periodo de 24 horas no necesitan tratamiento, siempre
que se evite el uso de productos químicos. El jardín ha
sido diseñado según la ubicación de los almacenamientos
de agua para regar en la época de sequías. Durante la
época de lluvias, cuando no se necesitan aguas grises para regar,
éstas se desvían hacia canales que las llevan a un campo
de absorción.
El diseño de los jardines combina árboles frutales, plantas
y hierbas de la zona resistentes a la sequía, un campo de girasol
(durante las lluvias) y una pequeña huerta. “No hay ninguna
llave de agua limpia en el jardín para evitar la tentación
de usarla”.
En cuanto a la calefacción "la casa se calienta básicamente
con energía solar pasiva que entra a través de tragaluces
y se almacena en el muro de adobe del vestíbulo desde donde en
la noche se distribuye hacia el resto de la casa”.
"La mayor falla del diseño -tal y como se recoge en el tratado
de la casa- fue ubicar los baños lejos de los paneles de agua
caliente y del termotanque, lo cual implicó que el agua caliente
perdiera temperatura y se tuvieran que instalar calentadores de paso
de gas para elevar la temperatura del agua".
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Impacto sociologico
La casa de Bea es la última de las construcciones de Huehuecoyotl.
De hecho ella adquirió el terreno contiguo al enclave y posteriormente
pasó a formar parte de esta comunidad que se estableció
aquí a principios de los 80.
La casa junto con el jardín ocupa un 50% más de terreno
de lo que se anticipaba y resulta mucho más grande que cualquiera
de las otras casas. Por otra parte la elegante construcción se
ve desde la carretera y creó preocupación sobre la seguridad
y la imagen que proyectaba el lugar. La comunidad de Huhuecoyotl integrada
por artistas e intelectuales, la mayoría foráneos, tiene
una imagen pública respetada y a veces también criticada.
Teniendo en cuenta la situación social endógena de México
en general y de esta zona en particular (los secuestros, violaciones
y robos alcanzan aquí, según los medios de información
locales, una de las proporciones más altas del país) la
ostentación de bienestar resulta peligrosa e incluso políticamente
incorrecta.
La disponibilidad de Bea para compartir su espacio y su implicación
en la comunidad consiguieron disipar los temores y evitar un posible
conflicto interno. En cuanto a la seguridad externa quizás el
único boleto válido sea el largo trato entre la comunidad
y los vecinos autóctonos, relaciones la mayoría de tipo
laboral que comenzaron hace unos 20 años.
Por último mencionar las reflexiones de Bea Briggs sobre el reto
que supuso desarrollar e implementar sistemas ecológicos alternativos
en México: “Siempre existía entre los muchos especialistas
involucrados en el proyecto la tentación de caer en soluciones
convencionales, de no abrirse hacia nuevas formas de hacer las cosas
y de no colaborar como equipo con los demás participantes”.
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