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La
autoconstrucción: un pulso al equilibrio emocional
Una experiencia vital bioclimática,
bioecológica y bioconstruida.ivienda unifamiliar ecológica
Textos Julia Moreno
La casa de
Carlos, Marina y su hija Salvia se ubica en Navarra en pleno campo y cerca
de Pamplona. Desde el punto de vista técnico destacan sus dos plantas
octogonales que terminan en techos abovedados y como característica
primordial el hecho de haber sido artesanalmente edificada. Esto supuso
para sus promotores una asignatura añadida al reto externo de construir
ya que acarreó un trabajo interno paralelo e igualmente fructífero
y agotador. La aventura para Carlos terminó en oficio y profesión.
La mística del octógono
La elección del octógono como forma geométrica en
la que se asienta la vivienda responde a una búsqueda de fusión
o puente entre la Tierra (cuadrado) y el Cielo (círculo). Su elección
basada en la observación de basílicas como la de Eunate
y otras muchas cuyas bases geométricas finalizan en cúpulas
esféricas la explica Carlos así: “Hemos buscado en
todo momento la armonía. Las aristas y vigas están todas
redondeadas como las de la naturaleza, que no hace nada recto”,
sin proponérselo han conseguido una armonización acorde
con la propuesta por el Feng-Shui, “el diseño de la casa
y de muchos de sus elementos se han hecho con la proporción aúrea,
como una forma más de buscar la belleza”.
Además de los valores artísticos, naturales y armónicos,
el empleo de las bóvedas (bóvedas tabicadas) forma parte
del abanico de técnicas y materiales limpios y baratos que se empleaban
tradicionalmente: “El tema de las bóvedas es una alternativa
a los forjados de hormigón y a los de madera, convendría
recuperar esta técnica de la arquitectura tradicional” matiza
Carlos. Por otro lado el aspecto energético está estrechamente
ligado a estas bóvedas que actúan como acumuladores y radiadores
del calor solar procedente del invernadero, así como del calor
producido por la chimenea del salón o la cocina económica.
El conducto de obra que recorre las bóvedas de ladrillo macizo
de la planta baja, funcionan como techo radiante para esta planta donde
se encuentra el salón y la cocina y como suelo radiante para la
planta primera, calentando tres dormitorios y el baño.
Crecer y construir
La construcción de su casa, junto a su mujer Marina y algunas manos
que se agregaron en momentos concretos, cambió la trayectoria laboral
de Carlos hacia la construcción sana, abandonó su antiguo
trabajo y montó junto a dos socios una empresa de bioconstrucción.
Esta aventura de cuatro años, obstaculizada por los permisos administrativos,
ya que el solar no disponía de sistema de saneamiento (la vivienda
cuenta con un compostero), aportó a esta familia no sólo
un hogar asentado en su energía creadora sino un valioso legado
de experiencia vital.
Mantener el equilibrio emocional, compaginar junto a la construcción
del hogar las relaciones familiares y personales, sobreponerse a los contratiempos
técnicos, seguir con ganas de encontrar soluciones a los problemas
interminables,… significaron un careo consigo mismo/a , una medición
anímica que los llevó lejos.
Por ello lo más peliagudo de este reto en opinión de los
protagonistas se refiere a “cómo afrontar sicológicamente
una obra, es difícil estar ahí, se requiere una inteligencia
emocional, saber dar pasos y saber desconectar”. Esta aventura hacia
dentro y hacia fuera la define como “una experiencia vital más
con la que puedes aprender o estrellarte” sin olvidar que “la
peor contaminación de todas es la sicológica”.
La moraleja de esta historia de final feliz es que junto a la buena vibra
y las técnicas sanas, la perseverancia, el sentido común
y una cierta dosis de locura se consigue la alquimia que materializa los
sueños. Desde esta óptica terrenal y soñadora, Carlos
define su casa como una gran obra de arte para vivir dentro pero descarta
el puritanismo y la rigidez a favor de lo práctico, lo sencillo
y lo accesible según el entorno y las posibilidades. Así
por ejemplo prefiere tener un calentador de gas para aquellos escasos
días en que no haya sol suficiente y la cocina o la chimenea no
se enciendan, lo que le supondrá una mínima inversión
y una simple instalación, junto a un gasto anual de 3.000 pesetas
en concepto de bombonas de butano, que una instalación aplaudida
en bioconstrucción pero costosa y compleja como sería la
instalación de un recuperador de calor en la chimenea. Desde este
estilo práctico, revestido de sencillez, este artesano nos aconseja
sentido común, flexibilidad en los conceptos, multidisciplina para
ser autosuficientes y evitar los interminables problemas que cada gremio
conlleva (…) y una buena dosis de “valentía e inconsciencia”.
Para él construir su vivienda ha significado autorrealización
ya que ha podido dar rienda suelta a su faceta artística trabajando
con las manos. Pero además a nivel profesional supuso el aprendizaje
de un mundo con el que tropezó antes de lanzarse a su propio proyecto,
trabajando en la casa de su cuñado junto con el mismo arquitecto
y amigo Iñaki Urkía, que ha dirigido la obra con su peculiar
forma de enseñar a aprender sin esfuerzo.
Sobre sus curvas y colores
Esta casa navarra está orientada al suroeste de forma que la parte
norte queda semienterrada y protegida por dos anexos, destinados a taller
en la planta baja y a garaje en la primera planta con entradas exteriores
y comunicados entre ellos por una trampilla muy práctica para descargar
la leña y cambiar el aceite al coche.
La forma octogonal se repite en los dos niveles, en la planta semienterrada
o planta baja alberga el salón desde donde se accede a la cocina-comedor
y al invernadero, otra habitación que sirve de despacho, la despensa
y una pequeña bodega bordean la planta octogonal. Arriba el diseño
reproduce la forma octogonal que corresponde al dormitorio principal,
dos dormitorios y el baño seco rodean la figura geométrica
y las bóvedas cubren ambos techos.
Como único material aislante se ha empleado la termoarcilla revestida
de cal hidráulica con tierras de colores y corcho triturado de
alcornoque en la cubierta. Los suelos de barro cocido están asentados
sobre mortero aumentando al máximo el efecto acumulador de calor;
la madera de la carpintería ha sido tratada con aceites naturales,
las pinturas y esmaltes son igualmente ecológicos. Los arcos y
bóvedas de ladrillo macizo y yeso, han empleado hierro en las partes
imprescindibles. En total 120 m2 de vivienda incluido el invernadero y
60 m2 más de anexos.
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Energía
casera
La casa de Carlos y Marina aprovecha la energía solar para calentar
el agua con la particularidad de que las placas que emplean son caseras
construidas a base de seis calderines pintados de negro de 35 litros con
capacidad total para 200 litros. Estos calderines están situados
en la parte exterior alrededor del pasillo y resultan invisibles dado
el diseño del tejado. Sirven de captadores y acumuladores. Para
días nublados, como ya hemos contado, disponen de un calentador
a gas con termostato.
La electricidad la consiguen con un molino de viento, placas fotovoltaicas
y un convertidor de corriente continua a alterna.
El compostero
El baño con retrete seco ubicado en la segunda planta proporciona
la materia prima del compost, ahorra agua y elimina contaminantes. Además
del hermoso y relajante diseño, la taza permite la postura anatómica
más acorde para estas necesidades: las cuclillas.
El sistema instalado que da origen al compostero es de fermentación
aeróbica, de tipo “Clivius”. La cámara del compostero
situado debajo del retrete termina en un depósito que linda con
la despensa por donde entra aire a través de una rejilla. La salida,
que permite una perfecta ventilación carente de olores, termina
en una chimenea solar, cuyo tramo final de doble vidrio y pintada de negro
potencia el tiro en los días calurosos. Es una ventilación
natural sin ningún tipo de apoyo mecánico.
La cámara del compostero acumula la materia orgánica en
una especie de descansillo antes de llegar al déposito final. Después
de un año se empuja hacia el fondo de la cavidad desde donde se
extrae convertida en compost al año siguiente, de forma que la
doble operación de empujar y extraer la materia orgánica
requiere un solo y único trabajo anual.
Las aguas grises se utilizan directamente para el riego tras pasar por
un filtro y un separador de grasas.
| Ficha
técnica |
Fecha
de ejecución: 1997-2001
Superficie: 120 m2 de vivienda más 60m2 de anexos: garaje y
taller.
Orientación: suroeste.
Clima: continental, inviernos muy fríos y largos y veranos
calurosos y cortos. Precipitaciones en otoño y primavera, en
forma de tormenta en verano y algo de nieve en invierno. Heladas abundantes.
Uso: vivienda unifamiliar compuesta por tres personas.
Energías renovables: calderines solares pintados de negro de
200 litros de capacidad para el agua caliente y molino de viento,
placas fotovoltaicas y un convertidor de energía para electricidad.
El consumo es el convencional de una familia media.
Sistema de calefacción: El invernadero supone el 70% de la
calefacción apoyado por la chimenea y/o la cocina económica
en días muy fríos. El calor se distribuye a través
de un conducto de obra por el principio termosifón y proporciona
suelo y techo radiantes en el primer piso y planta baja respectivamente.
Orientado al suroeste y de 10 m2 de tamaño cumple también
otras muchas funciones como habitáculo.
Reciclaje de residuos: compostero aeróbico sin apoyo mecánico,
marca CLIVIUS, cómodo y sencillo; las aguas grises se emplean
para riego tras pasar por un filtro y un separador de grasas.
Topografía: la zona norte de la planta baja está semienterrada.
La vivienda dispone de dos entradas: al suroeste y al norte. EL anexo
situado al norte de la vivienda y destinado a garaje (primera planta)
y taller (planta baja) cumple también una función protectora.
Materiales: ladrillo macizo, yeso, barro cocido, madera tratada con
bórax y con aceites, pinturas y barnices naturales. Tiene algo
de hierro en las partes imprescindibles del armazón.
Aislantes: termoarcilla revestida de cal hidráulica con tierra
de colores y corcho triturado de alcornoque en la cubierta.
Masa térmica: bóvedas tabicadas y arcos que crean techo
y suelo radiante en una y otra planta. Los suelos de barro cocido
asentados sobre mortero potencian al máximo la acumulación
térmica.
Geobiología: se hizo un estudio previo y no se constató
ninguna veta de agua o falla. La orientación de las cabeceras
se han dispuesto hacia el noreste.
Nivel de Calidad: 8. Según los parámetros del Ecosello.
Los dos puntos restados son por su destino: familiar y no colectivo,
y por tratarse de una vivienda construida en una zona no previamente
edificada.
Promotores: Los propietarios.
Ténico: Iñaki Urkía.
Costes: 145.000 ptas/m2. |
©
Julia Moreno y EcoHabitar. Prohibida su reproducción escepto autorización
expresa.
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