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Diseñando
con la luz, para la salud, el bienestar y la belleza
El arquitecto Christopher Day explora
la relación entre nuestra salud y bienestar y la luz natural, ofreciendo
ideas sobre como podemos utilizar este entendimiento para diseñar
ambientes positivos.
Por
Cristopher Day,
arquitecto antroposofo
¡ Para
los físicos, la luz es algo sencillamente físico, algo que
puede medirse de forma precisa. Para los biólogos, se trata de
algo esencial para la vida y para los psicólogos es una gran influencia
en el estado de ánimo, que tiene consecuentes implicaciones en
la salud. La luz juega un papel importante en nuestra salud.
Hoy en día vivimos de forma muy diferente a como lo hacían
nuestros ancestros, ¿qué significa esto para la salud del
planeta o incluso para nuestra propia salud?. Muchos de nosotros vivimos
bajo condiciones de luz artificial, tanto como con la luz del día,
es lo más normal levantarse después de que haya salido el
sol, irse a la cama mucho después de que se haya puesto el sol
y trabajar lo suficiente en el interior como para necesitar al menos algo
de luz eléctrica. ¡Menudo gasto ambiental más alto
qué podría reducirse si utilizáramos mejor la luz
solar!.
La luz solar es esencial para la vida. El sol en sí mismo es ferozmente
poderoso, pero su luz alcanza la tierra de forma moderada gracias a una
gran diversidad de capas protectoras que incluyen las nubes, las hojas,
los edificios,... Estos filtros transforman su poder agresivo en una fuerza
para la vida, y lo hacen de muchas maneras y a muchos niveles. Ahora,
sabemos que no dependemos únicamente de la luz del sol como combustible
para la cadena alimenticia, al igual que tampoco dependemos sólo
de los ojos para poder ver.
Nuestra alma anhela la luz del sol, pero más allá de esto,
los efectos desinfectantes y profilácticos de la luz solar han
sido reconocidos desde hace más de un siglo. En 1980, Kock demostró
que la luz solar mataba la bacteria de la tuberculosis, cuando la hizo
entrar en un área inundada de luz solar en un sanatorio. Las influencias
de la luz y el aire en la salud fueron un asunto impulsor para los primeros
arquitectos funcionalitas motivados por los asuntos sociales. Desde los
años 50 los hospitales comenzaron a confiar en los antibióticos
en lugar de en la luz solar, sin embargo, en 1956 se descubrió
que la luz solar aminoraba la ictericia infantil. De hecho, parece que
esta enfermedad está causada por la falta de la luz del sol, lo
cual tiene implicaciones en el cuidado obstetricio y el diseño
de las guarderías.
LA
LUZ Y NUESTRO ALIMENTO INTERIOR
Fisiológicamente la luz solar acelera la eliminación de
toxinas (1). Es vital para la asimilación de calcio, la producción
de vitamina D y los procesos del hígado (2). Nuestro cuerpo también
tiene órganos regulados por hormonas (glándula pituitaria,
glándula pineal e hipotálamo) que se alimentan, al menos
en parte, por la luz. Entre las consecuencias hormonales de la luz inadecuada
se incluye la depresión. Toda la vida depende de la luz del sol.
La luz del día es luz solar repartida por la atmósfera y
radiada sobre nosotros desde todas las direcciones, aunque no con igual
color o intensidad, tiene un ancho espectro, visible e invisible, que
es necesario para la salud. La luz del día es tan importante para
la glándula pineal que las ovejas, particularmente sensibles en
este sentido, no pueden reproducirse en condiciones de interior, lo cual
hace que surjan preguntas en cuanto a la fertilidad humana. Un espectro
de luz restringido causa serias enfermedades en los animales de laboratorio
y también se cree que lo hace en los seres humanos (3).
Se estima que el Desorden Afectivo Estacional (SAD, Seasonal Affective
Disorder) afecta de un 5 a un 10% de la población de Gran Bretaña,
llegando a asociarse la luz inadecuada a los suicidios. El “Pesimismo”
se asocia tanto a la luz como al estado de ánimo. La duración,
la claridad, el espectro y la dirección de la luz son importantes,
pero de forma más especial lo es la vida... Piense en el ambiente
que proporciona una vela a una habitación y después imagine
una luz eléctrica al mismo nivel.
Yo puedo leer con la luz de una sola vela, aunque la iluminación
recomendada para una oficina es la equivalente a 10 - 15. Esto no es porque
la visión se haya deteriorado desde las velas, sino por la naturaleza
de la luz. Las luces fluorescentes mediante la oscilación de encenderse
y apagarse, sólo informan al ojo de forma intermitente. A diferencia
de la luz del día y de la luz de las velas, tienen un espectro
limitado y carecen de la propiedad de estimular la vida, así que
tampoco “alimentan”. No hace falta preguntarse entonces por
qué las velas y los fuegos son tan hipnóticos para los niños,
e incluso para los adultos.
Parte de nuestro alimento viene de la luz. Este alimento es bastante diferente
del estímulo, se requiere bastante, pero nunca en exceso, supone
cambios constantes y suaves y tiene que ver con una gran diversidad de
factores cualitativos, sensoriales y estéticos.
VIVIENDO CON LA LUZ
La luz del día está relacionada con el paso del tiempo.
En el ciclo de la luz y la oscuridad, cambia la fuerza, dirección,
duración y espectro de la luz, existen ritmos diurnos y estacionales.
Tanto espacialmente como temporalmente, sus cualidades son infinitamente
variadas, como el latido del corazón, sus ritmos están vivos.
En contraste, la luz eléctrica no varía y repite sin fin
fluctuaciones mecánicas idénticas. Las cosas vivas, desde
los huesos y los músculos hasta los ojos, necesitan movimiento
y estimulación para el crecimiento y la salud y de la misma manera
los pensamientos y los sentimientos. El cambio está ligado a la
vida, no hay duda que la luz del día nos proporciona energía
vital.
La luz del día varía en calidad según las diferentes
direcciones en el cielo. Mientras que las ventanas situadas en una sola
dirección simplifican la calidad de la luz, las ventanas en diferentes
muros traen la luz solar del exterior llena de vida que juega con el color
y la intensidad del interior. Las habitaciones con ventanas en dos o más
muros tienen una luz más equilibrada, evitan la sobre iluminación
y las zonas oscuras y reemplazan las siluetas por los modelos tridimensionales.
Pero lo más importante es que permiten que el cielo y las diferentes
sombras complementarias y colores interactúen de una manera viva
y en constante cambio, alimentando así nuestros órganos
sensibles a la luz. No es sorprendente que la mayoría de la gente
prefiera tales habitaciones. En este caso los efectos fisiológicos
y estéticos se entrelazan.
El color de la luz del día varía con la dirección,
así como con el momento del día, por lo tanto las habitaciones
que se orientan al sur disfrutan de una luz caliente, mientras que las
orientadas al norte son frías, firmes e incoloras. La luz procedente
del este nos despierta; la luz de la tarde es más pesada, deslumbradora
en verano e incluso soporífera en invierno.
El color, especialmente la luz coloreada, induce los estados de ánimo
y de alguna forma distinta lo hace también el ángulo de
la luz. La luz tropical del día proveniente de arriba proyecta
sombras pequeñas, densas y de bordes marcados. El sol poco profundo
del sub-ártico da unas nubes de luz inferior y sombras largas y
suaves. Las distintas cualidades de la luz enfatizan las diferentes relaciones,
llegando a afectar como vemos el mundo y respondemos a las situaciones.
De esta manera la calidad de la luz del día contribuye en gran
medida al alma de una región. La luz del día nos conecta
con los ritmos y los estados de ánimo en el corazón de cada
lugar en particular.
DISEÑANDO CON LA LUZ
¿Qué repercusiones tiene esto en cuanto al diseño
de habitaciones, jardines y lugares en el exterior?. Tradicionalmente,
se distribuían las habitaciones, patios y jardines para el aprovechamiento
de la luz en los momentos en los que se usaban. Profundizando un poco
más, puede decirse que las habitaciones sociales necesitan una
luz cálida, mientras que las contemplativas necesitan una luz más
fresca con pequeñas fluctuaciones en el ambiente. Las actividades
que necesitan de alerta intelectual necesitan mucha luz, las destinadas
más al sueño necesitan algo próximo a la mágica
luz del crepúsculo. Muchos edificios distan bastante de ser ideales,
e incluso están totalmente sombreados por otros, o no encajan con
los modos de vida individuales: Están bien orientados en la mañana
y usted está sólo por las tardes, o son frescas y amplias
cuando usted quiere algo más recogido.
La reflexión puede compensar la mala orientación. Yo he
podido experimentar la luz de la mañana desde el oeste al reflejarse
en la ventana del vecino. Varias habitaciones están alineadas cardinalmente,
así que se puede decir que en las que están orientadas al
este, las ventanas situadas hacia el sur en el centro maximizan la entrada
de luz. Los edificios que se benefician de la calefacción, como
las escuelas, estarán orientados de forma óptima hacia el
sureste. Por otro lado, los jardines domésticos necesitan una luz
agradable cuando los niños vuelven de la escuela: si en el invierno
a las 3.45 de la tarde están orientados al sur con 60º al oeste,
entonces resultará óptimo. (Pero la longitud afecta donde
está el sol, entonces por cada grado más al oeste, serán
4 minutos más tarde. Claro que en verano se añade otra hora
(o unos 15º). En una ocasión, construimos un vestíbulo de
un edificio comunitario en Suecia y elegimos ubicarlo con una orientación
noroeste. En invierno no hay sol en las tardes de todas formas, pero en
verano el sol está en el noroeste a las 10 de la tarde, ¡una
hora perfecta!.
El color y la textura pueden modificar el carácter de la luz, calentando
y suavizando las habitaciones demasiado frías; apaciguando y refrescando
las que son demasiado cálidas. En los climas cálidos, las
alfombras, demasiados muebles y la parafernalia de la vida cómoda
resultan en un ambiente intolerablemente cargado. El ojo necesita colores
más fríos y un descanso sosegado y la piel superficies más
frescas como suelos de baldosa. Lo ideal es que todo esté lavado
por una luz verde filtrada por las hojas de la vegetación.
Hasta que el aislamiento transparente sea asequible, cuanto más
grande sean las ventanas, más difícil es el control térmico.
El vidrio de control solar, las pantallas contra los insectos, las cortinas
de red y los cristales triples reducen la luz, así que harán
falta ventanas más grandes. (Cada cristal se hincha un 20% cuando
se calienta). La privacidad visual puede eliminar la necesidad de cortinas
y los ventiladores de techo o las cortinas de aire a presión en
el interior pueden conducir a que vengan las moscas de vuelta.
Equilibrar la perdida de luz contra la perdida o ganancia de calor significa
(en Gran Bretaña) tener ventanas equivalentes a un 20% de la superficie
del suelo, para las habitaciones orientadas al sur un 30%. El buen almacenamiento
del calor, la ventilación, el sombreado estacional y un aislamiento
movible nos permiten más.
La luz procedente del tejado es mucho mayor que la procedente de las ventanas;
tres veces más si proviene desde arriba directamente, dos veces
o dos veces y media más si proviene de tejados inclinados. Cuando
el aire caliente sube, la diferencia de temperatura entre dentro y fuera
se incrementa y de esta forma la pérdida de temperatura aumenta
de forma significativa cuanto más alta está la ventana.
La iluminación del tejado procedente de muros orientados al sur,
inclinados hacia el sol caliente del verano, son “hornos”
potenciales, a no ser que estén sombreados por árboles,
aunque en las latitudes del norte, como en Gran Bretaña, es raro
encontrar una casa que se pueda refrescar de forma adecuada por ventilación
cruzada.
LAS CUALIDADES DE LA LUZ REFLEJADA
La luz puede fluir en líneas rectas, pero la luz del día
procede del cielo entero y se refleja alrededor de las habitaciones, viéndose
afectada por el tono, color y textura de las superficies. La reflexión
en el exterior incrementa la luz en el interior, la nieve prácticamente
la duplica y cambia su color, dirección, dispersión y calidad
de forma significativa. El ojo lo corrige al color del ambiente, pero
aún así afecta nuestros estados de ánimo. Compare
la luz reflejada por el cemento húmedo y gris con la agradable
luz procedente del reflejo de las hojas en primavera, o la luz de una
dorada puesta de sol en invierno. Gran parte de la luz en el interior
procede del tejado, pero como ha sido reflejada por la tierra en el exterior
y los suelos en el interior, sus colores afectan el ambiente.
La textura puede avivar esta luz reflejada. La luz reflejada en el agua
ilumina los techos (como hacen las luces de estanterías), pero
es también dispersa, en movimiento y a veces refractada por el
arco iris. Yo utilizo elementos de agua, como corrientes y estanques,
para depurar, refrescar, ofrecer barreras de seguridad o privacidad (¡normalmente
para todo esto al mismo tiempo!), los sitúo para que también
puedan reflejar la luz prismática, llena de vigor y vida, en las
habitaciones.
Cuanto más viva sea la luz, más atractivos resultan los
lugares. La auto alineación de los reflectores solares y las llamas
de gas simplemente no puede competir con la sombra moteada de la luz reflejada
del agua que baila, o la chispeante luz del fuego. La luz con la textura
de las sombras anima hasta las habitaciones más sombrías,
haciendo que las ya atractivas canten.
Todo el mundo ansía la luz del día. En casa todo el mundo
quiere una habitación soleada; en el trabajo los trabajadores veteranos
obtienen las mejores posiciones al lado de las ventanas. Además
de la luz natural, también se puede disfrutar de las vistas, la
orientación en el lugar y el tiempo, que suponen un descanso para
los ojos y para la mente. Incluso los grandes edificios comerciales pueden
hacer que la luz del día sea accesible para cada empleado y ¡hacer
que esto reporte beneficios económicos!. Este fue el caso de la
compañía Lockheed, que cuando se trasladó a unas
oficinas con iluminación natural, el absentismo laboral disminuyó
un 15%, llegando a recuperar de forma triple los costes de iluminación
cada año y obteniendo también los beneficios de la luz del
día (4). Nosotros como clientes sabemos esto, pero además
Wallmart, en un estudio que realizó, encontró que las ventas
eran mayores de forma significativa en las zonas de iluminación
natural (5).
LA LUZ DEL DÍA Y EL ALMA
Al igual que la luz del día afecta los estados de ánimo,
está también ligada al alma de un lugar y a la gente que
vive en él. Y no es de sorprender, ya que la luz nos afecta de
forma fisiológica y psicológica. De hecho, la luz del día
está continuamente cambiando sus cualidades adaptándose
a los ritmos de la naturaleza, conectándonos con el paso del tiempo
y las energías de la vida. Podemos encontrarnos debilitados si
sus cualidades se echan en falta. No solo fertiliza la vida en la naturaleza,
sobre la cual nosotros dependemos, pero también nuestros estados
de ánimo y las características naturales. Así que
tiene una influencia sobre la salud tanto social como física y
psicológica.
La luz del sol tiene efectos radio-físicos, fotoquímicos,
biológicos y psicológicos. No podemos sobrevivir si hay
demasiada, pero sin ella el planeta moriría. La luz complementa
lo físico, con la energía que da la vida, la influencia
en el estado de ánimo y la inspiración en el alma. Suficientes
razones (dejando aparte las esotéricas y espirituales) para que
las civilizaciones antiguas dotaran al sol de los poderes de un Dios.
La luz del día es algo más que información visual,
da alma al color y es, al fin y al cabo, vida. Es por ello que es tan
importante para la vida.
1 'The Healing Surí:
Richard Hobday, en 'Building For A Future', summer 2000, vol. 10 No 1;
AECB, Llandysul, Wales.
2 Sensual Interior Design in Building with Nature, Millicent Gapell. También
'DepressioJí - A Health Approach'; Robín Daniel; en New
View, 4th quarter 1999, London.
3 Los experimentos de John On con las plantas y catones éon espectros
reducido de luz muestran lo insano que es de vivir en estos espectros:
4 'Daylighting and Productivity': Burke, Miller and Thayer at Lockheed;
Solar Today, May/June 1995; Colorado, USA.
5 Greening the Bottom Une, Joeph Romm and Bill Browning: Rocky Mountain
Institute, 1994
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Cristopher Day y EcoHabitar
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