La Arquitectura Biológica es la Ciencia del Diseño Sustentable. La Arquitectura Biológica es el estado del arte para crear energía y maximizar la fuerza vital en la interrelación de los […]

Arquitectura Biológica

tierraLa Arquitectura Biológica es la Ciencia del Diseño Sustentable.

La Arquitectura Biológica es el estado del arte para crear energía y maximizar la fuerza vital en la interrelación de los espacios y de los seres humanos que los habitan.  Es una serie de principios que determinan qué simetría o calidad de un campo eléctrico permite que las estructuras biológicas puedan prosperar.  La premisa que sustenta la Arquitectura Biológica es que la vida responde mejor a los diseños y materiales que están en concordancia con la naturaleza y evita las formas y los materiales dañinos pues minan la carga electromagnética.  El concepto de Arquitectura Biológica es propuesto por Dan Winter quien ha estado enseñando los principios científicos que subyacen en las escuelas de arquitectura milenaria o arquitectura de oriente.

El concepto central que distingue a la Arquitectura Biológica es el concepto de “capacitor biológico”.  Un capacitor es una estructura, integrada por capas alternas de conducción y aislantes, capaz de llenar y vaciar continuamente el campo electromagnético.  Si graficáramos el movimiento del campo electromagnético, en un espacio durante un día, obtendríamos una forma de onda sinusoidal, una de las formas que utiliza la naturaleza para crear vida.

El fin último de la Arquitectura Biológica es el de crear campos de carga fractal que sean implosivos.  Un campo de carga es un espacio delimitado con cierta calidad de energía electromagnética; y este campo se vuelve fractal cuando cumple con ciertas características que le dan la particularidad de ser auto-referente.  La Ciencia de la Implosión es la Ciencia de la Vida pues, la implosión es una manera de congregar diferentes trazos, diseños y proporciones de manera tal, que produzcan puntos de atención y por lo tanto espacios de mayor vitalidad.

Las construcciones actuales están pensadas bajo el diseño de lo que conocemos como “acumuladores artificiales”.  Los espacios donde vivimos son acumuladores artificiales por las formas, los materiales y el diseño que se emplean en su construcción. Graficando el movimiento del campo electromagnético en un espacio pensado como un acumulador artificial, obtendríamos una línea recta descendente, pues la carga o fuerza electromagnética que es equiparable a la vitalidad que hay en un espacio, decrece conforme avanza el tiempo.

Así, un espacio eléctricamente vivo es simplemente un espacio donde el campo electromagnético puede renovarse eficientemente y por tanto, lograr una distribución adecuada de las ondas.

Estos dos conceptos son cruciales para poder hacer auténticas transformaciones en los espacios.  Así de simple: en un lugar construido como un capacitor biológico las semillas germinan  un 33% más que en un espacio construido como un acumulador artificial.  Imagina lo que nos sucede cuando vivimos en estos espacios: decrece nuestra fuerza de vida.

Fractales

Un fractal es una forma donde cada una de sus partes están contenidas en el Todo, es un objeto geométrico cuya estructura básica se repite en diferentes escalas. Es un concepto universal que sirve para describir cómo lo micro se relaciona con lo macro. El concepto de fractalidad puede ser aplicable a diferentes escalas.

Un ejemplo ideal de este concepto lo encontramos en los pétalos de una rosa, que se desdoblan a lo largo de la proporción dorada y que son fractales, esto quiere decir que son capaces de interferir no destructivamente y atraer fuerza de vida hacia el centro o punto de implosión.

Este texto es solo un resumen del articulo completo publicado en "nº 16 EcoHabitar".
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